domingo, 18 de diciembre de 2016

¿Y LA OTRA QUE?


Al inicio de la entrada anterior mencione que había otra que me caía mal, que de hacho si me pongo a pensar son 2, osea otras 2, osea 3 en total. En la estación trabajaban más de 20 personas así que 3 es un buen numero, no es como que me caía mal todo el mundo.

La otra ayudante me caía mal, pero con ella la situación fue más llevadera, ambas sabíamos que nos caíamos mal y cuando ella remplazaba a la secretaria disfrutaba poniéndome más tareas, pero siempre me saludo, nunca me hizo mala cara (al menos no de frente) y pues bueno, fue un “odio” mutuo respetuoso, fue más que todo que nuestras personalidades no coincidían, ella era una persona confianzuda, escandalosa, que hablaba con todo el mundo, y también prefería echar chisme en lugar de trabajar y yo soy de las que ponen una barrera y si no me interesa echar chisme con alguien simplemente no lo hago y ya.

Pero ella no era de la persona que quería hablar, la otra que me caía de verdad mal era una enfermera, en un inicio ella era la más querida, la más amigable, la que más me ayudaba la que me integraba, la más chistosa, la mejor, me caía súper bien, y me caía aún mejor porque físicamente me recordaba a alguien que conocía en Colombia así que no se, en mi cabeza era alguien familiar en un mundo lleno de extraños.

Habían enfermeras que en un inicio eran bastante serias y como que no creían que yo fuera capaz de entender las cosas pero con el tiempo me las gane y luego eran súper queridas conmigo. Esta enfermera de la que les hablo que al inicio era la mejor, de un día para otro cambio por completo.

Un día se fue un paciente infeccioso que estaba en un cuarto doble, en el cuarto solo había una cama y como ya les conté antes, cuando alguien así se va, hay que mandar desinfectar el cuarto y yo era la persona encargada de botar las cosas a la basura y luego poner cosas limpias. Cuando el cuarto estuvo listo y yo tuve que prepararlo para el siguiente paciente, me di cuenta que no teníamos suficientes cosas, normalmente habían camas libres frente a la estación y en una bodega teníamos monitores extras, pero en esta ocasión no había nada, solo habían suficientes cosas para un paciente ya que eran las cosas recién desinfectadas, como el cuarto era doble y simplemente no habían camas afuera pues arregle el cuarto para una sola persona, solo iba a llegar un paciente nuevo y ya estaba tarde (ese día tuve turno de por la tarde) y no se podía llamar a pedir camas, así que le pregunte al enfermero encargado de ese cuarto y me dijo que no había ningún problema que al día siguiente cuando llegaran las cosas que faltaban podía arreglar el cuarto normal. El problema fue que al día siguiente éramos 3 ayudantes y el enfermero tenía el día libre y ahora la encargada de ese cuarto era la otra. Para esa mujer fue como si le hubiéramos mentado la madre, yo sé que hay días estresantes pero la forma en que ella reacciono al ver el cuarto así fue como si ella estuviera rodeada de incompetentes, nos regañó a todas las ayudantes y tuvimos que correr por todo el hospital para conseguirle en tiempo record lo que hacía falta. En ese entonces no me llevaba tan mal con la vieja perezosa y me molesto muchísimo algo que la enfermera le dijo a ella, luego de regañarnos, me pidió a mí que fuera a buscar monitores y a la otra la mando a que se fuera a tomar un café. No me molesto en el sentido de que me pone a trabajar a mí y a la otra no, si no que la forma en que lo dijo fue como: fulanita es una buena para nada, que se vaya más bien a tomar café por que no sabe hacer más. Sí, eso es lo único que ella sabía hacer, pero aun así es ofensivo decir las cosas así.

Ese fue el día que todo empezó a salir mal con esa enfermera, de ahí para adelante siempre que ella estaba nos ponía a hacer todas sus camas (normalmente las ayudantes hacemos las camas que las enfermeras no hacen cuando tienen mucho trabajo, nos delegan la tarea), y se molestaba si no eran las primeras en estar listas, además se la pasaba haciendo mala cara por todo, hablaba mal de otra gente y se sentía que era la jefa, incluso se ponía a regañar a otras enfermeras.

Un día que me dieron ganas de darle un puño, fue en una ocasión que aparentemente estaba de buen humor, se estaba riendo, estaba hablando con un paciente y me pidió que le tomara a él un pedido y que fuera a comprar unas gaseosas, todo iba bien, pero yo sabía que me tenía que ir rápido de ahí porque en cualquier momento ella iba a salir con algo, y fue en el momento en el que le pedí el dinero al paciente para ir a comprar las cosa que ella soltó el apunte entre risitas

 Ay si dinero, eso si no se le olvida, importante para los colombianos, dinero y drogas.

OMG, yo no sé qué fuerza divina me controlo en ese momento para no ahorcarla, me limite a mirarla mal, cogí la plata y me fui. Como un mes después se me ocurrió que responderle pero ya era demasiado tarde y es que me acuerdo y me da rabia, es la primera vez en todo el tiempo que llevo acá que alguien me hace un comentario de ese tipo, una amiga también colombiana y también voluntaria si me había contado de alguien que también le hizo un comentario al respecto, pero a mí se me hizo tan increíble que alguien de verdad pudiera decir algo así que simplemente no se me ocurrió pensar yo que haría en una situación así.


Obviamente con eso ya le perdí todo el aprecio que le tenía, por suerte en la estación habían bastantes enfermeras y siempre las estaban rotando, de modo que a esta no la veía muy de seguido, pero cuando la veía me hervía la sangre, una vez hasta me reporte enferma para no verla, fue en una semana que también estaba peleándole a todo el mundo y yo estaba bastante estresada con la visa, así que preferí ahorrarme un ataque de nervios y de ira y me quede en la casa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario