domingo, 18 de diciembre de 2016

I HATE THAT WOMAN


No, no estoy hablando de mi antigua vecina, aunque me sigue cayendo mal, esta vez quiero hablar de otra que me cae mal, bueno de hecho 2.

Cuando hice mi día de prueba, la señora que me mostro lo que me tocaba hacer, era algo seria y medio rara, luego cuando ya entre a trabajar ahí, me siguió pareciendo que era así, pero con el tiempo se iba volviendo más odiosa, cada vez que ella se iba de vacaciones, llegaba más mala carosa que antes, al principio casi que ni se metía conmigo, hablábamos lo normal, nada de sentarnos juntas a echar chisme, pero el saludo no faltaba, también hablábamos de las cosas que teníamos que hacer, de las novedades de los pacientes, si había alguien que necesitara ayuda para comer, etc; pero si había algo que la caracterizaba a ella era su lentitud, empezando por que ella trabajaba menos horas que yo, entraba casi 15 minutos  después y se iba 2 horas antes, en si teníamos las mismas tareas (tal vez a ella le tocaba hacer una máximo 2 cosas más que a mi), pero ella siempre se las arreglaba para demorarse el doble.

Cuando yo llegaba lo primero que hacía era repartir guantes y tapabocas, así fue por más de un año, pero un día, en uno de mis últimos meses le dio por regañarme (ella que no es mi jefe ni nada) porque eso se podía hacer después y habían cosas más importantes que hacer por la mañana, que lo primero que tenía que hacer era revisar un vagón y surtirlo, yo me quede con cara de ¿Qué? ¿Es enserio? ¿Me está peleando por eso? No sé si ella lo notaba o no, pero surtir ese vagón era también trabajo de ella y nunca NUNCA lo hacía, el problema es que le daba pereza hacerlo y quería que ya estuviera listo cuando ella llegara, ahh pero eso sí, ella ni se acercaba al cajón donde estaban los guantes, lo que ella hacia al llegar era tomar café, ir a echar chisme con la secretaria y revisar que hubieran suficientes batas para los cuartos de los pacientes infecciosos y ya, mientras que yo llegaba, surtía el vagón, ponía a lavar las cosas sucias, ponía a secar lo que saliera limpio de las maquinas, repartía guantes y tapabocas y revisaba los pedidos del desayuno para ver cuantos cafés tenía que preparar ya que era lo único que no nos enviaban de la cocina, es cierto que yo llegaba antes, pero no tanto y cuando estaba la otra ayudante (su súper amiga) le daba igual lo que ella hiciera primero (siempre era guantes).

Luego de repartir y recoger desayunos lo que seguía en el cronograma era tender camas, en un mundo ideal sería mitad y mitad, pero no ella siempre tenía mucho que hacer y resultaba pidiéndome que hiciera una más o 2, una vez recuerdo que yo hice todas mis camas, faltaban las de ella, ya estaba tardísimo y yo sabía el temperamento que tenía el enfermero encargado del cuarto donde faltaban esas camas por tender, esta señora estaba perdida quien sabe dónde, se fue a desayunar y yo sabía que necesitaban que todo estuviera listo rápido, así que fui a tenderlas yo y ya cuando estaba por terminar entro el enfermero a revisar si el cuarto estaba listo, lo que me gusto es que vio que tuve que ser yo la que lo hizo, y si hay algo que tenían todos los enfermeros y enfermeras de mi estación es que siempre daban las gracias por ese tipo de cosas. Ustedes pensaran ¿ay pero cuál es el problema de tender una cama a determinada hora o después? bueno el problema es que mi estación es trasplante de medula osea, se hacen diferentes procedimientos en los cuartos y antes de que hagan punción lumbar, trasplante de medula, poner un ZVK, recibir quimioterapia  o algo parecido, ay que tener todo el cuarto limpio, muchas veces después de los procedimientos los pacientes no se podían levantar en una hora o quedaban bastante mal como para levantarse en el resto del día, y los doctores no pueden correr todo el cronograma solo porque a alguien le dio pereza tender la cama temprano. Lo que más me molestaba es que cuando a ella le daba por hacer camas, marcaba en una lista cuales quería hacer y ay Dios mío el show si alguien osaba hacer esas camas, obviamente me dejaba a mí los cuartos de pacientes infecciosos, los que olían feo o los que casi ni se podían mover.

Dejando a un lado las camas quiero mencionar que habían días en los que no había más que un ayudante, a veces le tocaba a ella, a ratos a la otra muchacha y a ratos a mí, obviamente cuando eso pasaba nos demorábamos más en hacer las cosas porque en si es el trabajo de dos personas. Hubo una ocasión en que la secretaria y la vieja perezosa tuvieron vacaciones al mismo tiempo, cuando la secretaria no estaba, la que la cubría era la otra ayudante, por ende a mí me tocaba sola, así fue por dos semanas yo ya tenía mi ritmo, como ya dije antes me demoraba más de lo normal, pero nada exagerado y recuerdo que el día que esta señora volvió de vacaciones me toco hacer todo, ella se las arregló para no mover un dedo, simplemente se hizo la que hacía, se los juro no hubo diferencia entre ese día y todos los otros en los que estuve sola, me demore exactamente lo mismo y la excusa de ella fue que tuvo que arreglar la cocina porque nadie más fue capaz de hacerlo cuando ella estuvo ausente (recuerdan esa única tarea que ella hacia y yo no), pues se demoró 5 horas limpiando la dichosa cocina, que de hecho eran puras alacenas porque ni estufa tenia, únicamente una jarra para hervir agua.

En esos días en los que estábamos las 2 y yo sentía que tenía tanto trabajo, me preguntaba ¿si yo estuviera sola seria de verdad tanto trabajo por hacer que sería imposible para mí sin ayuda? Me lo pregunte por mucho tiempo hasta que ella se tomó esas vacaciones largas y al volver no note diferencia, ahí me di cuenta que ella no hacía nada, y yo no fui la única, con el paso del tiempo los enfermeros dejaban de pedirle cosas a ella y me las pedían a mí porque sabían que yo si trabajaba rápido y no me ponía a hacer maña. Cada día que pasaba ella me miraba peor hasta que me empezó a regañar, por suerte yo ya estaba a punto terminar y no tuve que aguantarme el ambiente pesado (de verdad pesado) por mucho tiempo, pero de verdad me daba tanta ira llegar a trabajar, saludar a esta mujer y que en lugar de responderme con un “Guten Morgen” me mirara de arriba abajo y se diera la vuelta mientras hacía cara culo. Ella me caía mal, yo no intentaba preguntarle cómo le fue en sus vacaciones, ni le alagaba su cabello, ni me le acercaba a contarle algo solo porque sí, eso sería hipócrita de mi parte, pero yo soy de las personas que cree que saludar no es hipocresía, es educación y por mas mal que yo le cayera lo normal era que respondiera así fuera con un hola.


Mi jefe sabia lo mal que nos caíamos y en una reunión que tuvimos ella y yo, en tono de broma me dijo que intentáramos sobrevivir mis últimas semanas sin sacarnos los ojos.

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